domingo, 10 de agosto de 2008

Asesinatos y denuncia ponen en alerta Gobierno

POR JOSE MIGUEL MONTERO
El asesinato de siete hombres en Ojo de Agua, Baní, y la denuncia del senador oficialista Wilton Guerrero de que en la provincia Peravia las autoridades protegen el tráfico de drogas ha puesto en “guardia” al Gobierno y ha levantado en el presidente Leonel Fernández la conciencia de la real dimensión que ese problema alcanza en República Dominicana.

Hay entre mucha gente el temor de que en este país se esté a la puerta de una situación similar a la que vive Colombia.

Hasta el martes parece que en algunos estamentos del Gobierno las constantes denuncias de alegado contubernio entre autoridades y narcotraficantes eran puras palabrerías.

A raíz de la matanza que cobró la vida de los colombianos Darío José Atencio Vargas (El Don o El Jefe), Eduardo de León (Negro o El Gordo), Antonio Zualuaga Mustiola o Ceferino Enrique Marín Gutiérrez (Washi) y Jesús David del Río Hans y otros que no han sido identificados, el senador Guerrero denunció que en Baní DNCD, Policía y Ministerio Público protegen el tráfico de drogas.

Esos hechos han causado tal alarma en el presidente Leonel Fernández que creó una comisión para investigar y los comisionados, el teniente general Ramón Antonio Aquino García, el procurador general de la República, doctor Radhamés Jiménez, y el jefe de la Policía, mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín.

Para reiterar su interés por el caso, un día después, es decir, el viernes, el Palacio Nacional emitió un comunicado en el que se advierte que a quien las investigaciones señalen como protector del narcotráfico será sancionado sin importar rango militar o cargo civil.

La matanza en Ojo de Agua se produjo apenas días de que el Presidente Fernández estuvo en Colombia participando en una reunión de gobernantes de la región analizando estrategias y políticas a poner en práctica para de manera mancomunada luchar contra ese enemigo común.

En Colombia, según narra la periodista Astrid Legarda en su libro “El Verdadero Pablo: Sangre, traición y muerte”, el llamado reinado de la droga que ha costado la vida de miles de personas, fue posible gracias al contubernio de las autoridades con los narcotraficantes.

Aquí, desde hace tiempo sectores ligados a las iglesias, el empresariado y abogados han estado denunciado la alegada protección que autoridades llamadas a combatir ese mal, le dan a los narcotraficantes.

Se ha resaltado el trabajo que en aras de sanear la acción de la DNCD ha hecho el mayor general Rafael Radhamés Ramírez Ferreira y por cuya acción ha sido en numerosas ocasiones amenazado de muerte, tanto él como allegados suyos.

Sin embargo, parece que a partir de ahora Ramírez Ferreira no continuará luchando solo contra ese monstruo de siete cabezas, pues el presidente Leonel Fernández se ha decidido a tomar el toro por los cuernos.

http://elnacional.com.do/article.aspx?id=54678

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